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Dani Flaco

Dani Flaco

En 1977, en el barrio de Bellvitge de L‘Hospitalet de LLobregat, en la provincia de Barcelona, nació Daniel Sánchez García, un niño delgado que, por esa constitución física, sería conocido años más tarde como Dani Flaco.

Hijo de murciano y catalana, y con una hermana, de pequeño el fútbol era una de sus pasiones, y aún se recuerda su habilidad como extremo izquierdo y su facilidad para marcar goles en el equipo de su barrio, la Unión Deportiva Unificación Bellvitge, por lo que llamó la atención del Hospi e, incluso, del Espanyol, aunque una lesión puso fin a su carrera deportiva.

Se perdió un futuro crack, pero, eso sí, el Danielinho de L’Hospitalet se convirtió en toda una promesa musical. Porque al joven Daniel también le gustaba la música, y por eso empezó a estudiar solfeo con 10 años, a los 13 compuso su primera canción y a los 15 participó en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Barcelona, como integrante de la banda musical de su barrio, escondido tras una tuba.

Se defendía bien con la guitarra, y eso le permitió ofrecer dos giras por España como componente de Bosquimano, y una tercera acompañando a Matari, además de haber formado parte de bandas como Camálics o Moussa, hasta que, hace cuatro años, decidió iniciar una carrera en solitario que le permitiera dejar de trabajar.

¿Podría dejar de levantarse cada día a las seis de la mañana para desplazarse hasta Martorell y ocupar su lugar de trabajo en la planta que la SEAT tiene en esta localidad barcelonesa, como viene haciendo desde 1998? Ése era su sueño, y en cumplirlo puso todo su empeño.
El joven Daniel, reconvertido ya en Dani Flaco, empezó a patearse todos los garitos de L’Hospitalet, de Barcelona y de su área metropolitana, con la única compañía de su guitarra acústica y de su voz. Las canciones le salían sin dificultad, y el boca a oreja iba abriendo el camino: allá donde actuaba, la voz se corría y, cuando volvía, el público se había multiplicado como en el episodio evangélico de los panes y los peces.

Pronto grabó su primera maqueta, “La virgen del exceso”, y la empezó a mover por los bares, se la dio a algunos amigos, y agotó la tirada, por lo que registró la segunda, “Espejos”, y siguió intentándolo, repartiendo copias, vendiendo maquetas en los conciertos, dando voces a quien quisiera oírle y pudiera ayudarle.
Mientras, canciones como "Cenicienta", "Donde juega la partida", "Quizás sea el mar", "Apaga y vámonos", "Esa hora", "Desapareció", "Salida de emergencia", "Luna negra", "Inés", "Le decían jazmín", "30 de febrero" o "La gota" iban llenando su zurrón, cogiendo forma y pasando al imaginario colectivo de un público cada vez más numeroso.
O sea: la bola iba rodando y haciéndose cada vez más y más grande. Los conciertos se celebraban ya en auditorios o en teatros, Dani montó su propia banda con músicos como Pepo López –La Cabra Mecánica-, tuvo un manager madrileño, y luego dos más catalanes, pero no acababa de cerrar el círculo.

Sabido es que el triunfo es, muchas veces, cuestión de suerte, de estar en el sitio adecuado en el momento justo, pero no se desanimó, se siguió levantando a las 6 de la mañana, acostándose tarde después de los conciertos, durmiendo pocas horas, pasando las tardes en el local de ensayo acabando de pulir las nuevas canciones, ésas cuya melodía grababa en su teléfono móvil en horario laboral para no olvidarlas.
Y, como en los cuentos, la perseverancia tuvo resultado y, por fin, una discográfica, Vicious Records, confió en él, le fichó y le propuso publicar su primer disco, “Salida de emergencia”, que verá la luz en enero.

Y Dani Flaco, que ya había incluido una canción en la compilación “Vengo a cantautar”, ha volcado en las trece canciones de su primera obra todo su talento, todo su esfuerzo, todas sus influencias y, también, toda su inexperiencia, para narrar, cual cronista urbano y en canciones que se mueven entre la rumba catalana, el rock, la rumba, el tango o la ranchera, historias de amores y desamores, de correrías nocturnas, de putas y chulos, de tabaco y humo, de sentimientos y desesperanzas.
¿ El nuevo Sabina? No es momento de comparaciones, sino de dejarle seguir su camino y de que la canción de autor engorde en España gracias a Dani Flaco.

Rafa Quílez.

 


   
      © Ciclo de Canción de Autor A Cántaros            

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